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Termitas bajo cero: mitos y realidades de su actividad en meses fríos

Durante el invierno solemos pensar que las termitas desaparecen. Las temperaturas bajan, los jardines se adormecen y los insectos parecen esconderse.

Pero lo cierto es que, aunque su actividad externa se reduzca, las termitas pueden seguir activas en silencio dentro de las estructuras donde encuentran refugio y humedad.

Por eso, si alguna vez escuchaste que el frío acaba con ellas, es momento de aclararlo: las termitas no se van de vacaciones. Simplemente se trasladan a un entorno más cómodo… el interior de tu casa o local.

En Plaguefit lo explicamos a menudo en nuestras visitas técnicas: una plaga de termitas no se detiene por el frío, solo cambia de ritmo.

En lugares con temperatura estable, como sótanos, cámaras interiores o vigas de madera protegidas, las colonias siguen desarrollándose sin que nadie las note.

De hecho, el invierno suele ser el momento ideal para detectar su presencia y planificar el tratamiento antes de que lleguen las lluvias o las heladas.

El mito del frío y la verdad de las estructuras cálidas

Es común creer que las termitas mueren cuando baja la temperatura, pero eso solo ocurre si están totalmente expuestas al exterior.

En la mayoría de los casos, las colonias viven bajo tierra o dentro de la madera, donde las condiciones térmicas apenas varían. Basta con unos pocos grados por encima de cero y cierta humedad constante para que sigan alimentándose.

Por eso, no es raro que una vivienda calefactada o un edificio con cimientos húmedos se convierta en refugio perfecto.

Las termitas subterráneas aprovechan las grietas del suelo o los huecos de paso de tuberías para acceder al interior, y una vez dentro pueden mantenerse activas incluso en pleno enero.

El ambiente cálido y la protección estructural les ofrecen lo que el invierno les niega afuera: estabilidad.

Cuando inspeccionamos edificaciones antiguas o locales cerrados, encontramos a menudo actividad en zonas donde nadie sospecharía, como bajo el parquet o detrás de tabiques que conservan cierta humedad.

Eso demuestra que el control no debe limitarse a los meses cálidos. Si algo caracteriza a una plaga de termitas, es su capacidad de permanecer invisible cuando más confiados estamos.

¿Cómo detectar señales de vida en invierno?

Identificar termitas en meses fríos puede parecer complicado, pero hay pistas sutiles que delatan su presencia. A veces el primer indicio no es un daño visible, sino un cambio leve en la textura de la madera.

Si al tocar una viga o un rodapié notas que suena hueco, o si aparecen pequeñas burbujas bajo la pintura, puede que las termitas estén actuando por dentro.

Otra señal común son los túneles de barro adheridos a las paredes o cimientos. Estas galerías, delgadas y alargadas, son las autopistas por donde se mueven las obreras para transportar alimento sin exponerse al aire frío.

También puede detectarse un olor a humedad persistente en lugares cerrados, producto de la acumulación de tierra y restos orgánicos dentro de las estructuras.

En invierno, además, los enjambres no suelen ser visibles, por lo que la detección temprana depende más de la observación que de la evidencia. En estos casos, una inspección profesional se vuelve esencial.

Los técnicos de Plaguefit utilizan herramientas específicas —desde medidores de humedad hasta cámaras endoscópicas— para localizar colonias ocultas.

Una plaga de termitas puede estar activa durante meses antes de que aparezcan los primeros signos externos, por lo que anticiparse marca la diferencia entre un tratamiento puntual y una reparación costosa.

Inspección anual: el hábito que previene daños

El mejor momento para revisar una vivienda o local es justo antes del invierno. Después del verano, cuando la humedad ambiental aumenta y las lluvias empiezan, las colonias tienden a expandirse.

Si en ese momento se realiza una inspección completa, es posible interceptarlas antes de que se adentren en zonas inaccesibles.

En Plaguefit recomendamos programar una revisión anual de estructuras de madera, especialmente en inmuebles con más de diez años o ubicados en zonas donde ya se han detectado infestaciones.

Este tipo de diagnóstico incluye el análisis visual, la detección acústica y la revisión de puntos críticos como vigas, suelos, zócalos y marcos de puertas.

A diferencia de una simple fumigación, un plan de plaga de termitas requiere entender la dinámica del edificio. No se trata solo de aplicar producto, sino de identificar las condiciones que permiten que las termitas sobrevivan al frío: humedad acumulada, filtraciones, contacto directo con el terreno o materiales sin tratar.

Cada revisión genera un informe que sirve para planificar el seguimiento del año siguiente, y así mantener un control continuo de la estructura.

Los cebos IGR: una estrategia inteligente y sostenible

En los últimos años, los sistemas de cebo con IGR (inhibidores del crecimiento) se han convertido en la técnica más eficaz para eliminar colonias completas.

Estos productos no matan de inmediato, sino que interrumpen el ciclo biológico de las termitas, impidiendo que muden y provocando el colapso de la colonia desde dentro. Es una forma de actuar de manera selectiva y sin dañar el entorno.

La gran ventaja de este método es que las termitas no detectan el producto como una amenaza. Lo consumen y lo distribuyen entre las demás, incluyendo a la reina. Con el tiempo, la colonia se debilita y desaparece por completo.

El sistema se mantiene activo todo el año, incluso en invierno, ya que los cebos continúan siendo consumidos dentro de los refugios donde la temperatura no cae tanto.

En Plaguefit instalamos estaciones de cebo alrededor del perímetro y en puntos estratégicos del interior. Cada estación se revisa periódicamente para medir consumo y reemplazar el material activo.

Este seguimiento constante es lo que diferencia un control puntual de un programa profesional. Una plaga de termitas puede parecer resuelta en pocas semanas, pero sin monitoreo es muy probable que reaparezca al año siguiente.

Por eso, los cebos IGR son la opción más estable y menos invasiva para mantener el control a largo plazo.

La importancia del entorno y la humedad

Más allá de los tratamientos, hay un aspecto que siempre insistimos en corregir: el ambiente que favorece a las termitas. La humedad es su mejor aliada. Un sótano con filtraciones, un baño con fugas invisibles o una jardinera que toca la fachada pueden servirles de entrada y refugio.

Durante el invierno, el contraste entre el frío exterior y la calefacción interior genera condensaciones que humedecen la madera.

Esa pequeña cantidad de agua es suficiente para mantener la actividad de una plaga de termitas dentro de muros o suelos. Por eso, un buen control incluye revisar desagües, aislamientos y zonas de contacto con el terreno.

También es recomendable mantener la ventilación en sótanos o cámaras técnicas, algo que suele descuidarse en invierno.

Cerrar todo para conservar el calor puede parecer lógico, pero esa falta de circulación de aire crea el microclima perfecto para los insectos. A veces, una simple rejilla o una mejora en la ventilación evita miles de euros en reparaciones.

¿Qué hace Plaguefit cuando llega el invierno?

La mayoría de las intervenciones de Plaguefit durante el invierno se centran en diagnóstico y prevención. Nuestro equipo realiza inspecciones termográficas, evalúa puntos de humedad y coloca estaciones de monitoreo en viviendas y negocios.

Si se detecta actividad, se diseña un plan de tratamiento con cebos IGR adaptado al tipo de estructura.

El proceso es discreto, limpio y seguro. No requiere abandonar la vivienda ni aplicar productos agresivos.

Además, todas las fases quedan registradas en un informe técnico: ubicación de estaciones, consumos, evolución de la colonia y medidas correctivas.

De este modo, el cliente no solo elimina la plaga de termitas, sino que aprende a identificar los factores que la provocan.

Una parte importante del servicio consiste en el seguimiento. Las termitas no desaparecen de un día para otro; el control es un proceso progresivo que puede durar varios meses.

Por eso, el monitoreo continuo y la comunicación con el cliente son fundamentales. Saber cuándo revisar, qué zonas vigilar y cómo mantener la estructura seca es tan importante como el tratamiento en sí.

¿Por qué actuar antes de las lluvias y las heladas?

Esperar al final del invierno para revisar una estructura es un error habitual. Cuando llegan las lluvias o las primeras heladas, las termitas tienden a desplazarse a zonas más profundas o interiores, lo que dificulta su detección.

Además, la humedad que se acumula en cimientos o sótanos les proporciona alimento y aislamiento natural.

Actuar antes de esas condiciones permite evaluar el terreno con claridad y colocar cebos en puntos estratégicos antes de que los túneles se sellen por el frío.

Es una ventana corta pero decisiva: una inspección entre octubre y diciembre suele garantizar que el control se mantenga activo todo el invierno.

Los técnicos de Plaguefit suelen decir que la prevención no se mide en estaciones, sino en tiempo ganado. Una plaga de termitas tratada a tiempo es un problema resuelto con tranquilidad.

Una que se detecta tarde puede comprometer estructuras enteras. Por eso, recomendamos siempre programar la revisión antes de que el invierno se instale por completo.

Asesoramiento para comunidades y negocios

Las termitas no distinguen entre viviendas particulares o locales comerciales. En comunidades, pueden desplazarse por falsos techos o muros medianeros, extendiéndose sin ser vistas.

En negocios, especialmente los que conservan archivos, embalajes o mobiliario de madera, el riesgo es similar.

En ambos casos, el enfoque debe ser preventivo. Los planes de Plaguefit para comunidades incluyen visitas periódicas, inspección de zonas comunes, revisión de cámaras de registro y control de puntos de humedad.

En locales o negocios, el sistema se adapta al tipo de actividad: oficinas, almacenes o espacios de hostelería requieren estrategias distintas, pero el principio es el mismo: detección temprana, seguimiento y control sostenible.

Trabajar la prevención como parte del mantenimiento es lo que asegura que una plaga de termitas no reaparezca cada temporada.

El invierno no las detiene, la prevención sí

Las termitas no descansan en invierno, solo cambian de escondite. El frío reduce su ritmo, pero mientras haya humedad y refugio, seguirán activas dentro de las estructuras.

Pensar que el invierno las elimina es uno de los errores más costosos.

La buena noticia es que puedes adelantarte. Una inspección profesional, el uso de cebos IGR y el mantenimiento de la ventilación y el sellado son pasos sencillos que evitan daños mayores.

Plaguefit ofrece soluciones personalizadas y un seguimiento continuo que asegura que tu vivienda, comunidad o negocio esté protegido durante todo el año.

No esperes a que llegue la primavera para actuar. Si sospechas que puede haber actividad o quieres asegurarte de que tu edificio está libre de riesgo, agenda tu diagnóstico con nosotros.

Porque la plaga de termitas no entiende de estaciones, pero tú sí puedes decidir cuándo detenerla.

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